Sobre el sabor del agua

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A pesar de que la RAE (Real Academia Española) define el agua como un «líquido transparente, incoloro, inodoro e insípido», ese último adjetivo no es del todo cierto. El agua sí tiene sabor, ¿cómo explicamos sino que haya personas con aguas favoritas? O, incluso si no hablamos de favoritismos, es posible que prefieras una marca de Agua Mineral Natural por encima de las demás, ¿verdad?

El gusto es un sentido subjetivo y está influenciado tanto por tu propia biología, por la fuente de agua (ya sea de grifo o agua mineral natural, por ejemplo) y los alimentos que la preceden, entre muchos otros aspectos. Todas saben diferente: hay algunas más metálicas, otras más saladas o dulces, etc. Para profundizar este tema, en este artículo descubriremos juntos cuáles son los factores que influyen en el sabor del agua que bebemos todos los días. 

 

¿El agua tiene sabor?

Ya hemos establecido que el agua tiene sabor pero, ¿por qué? El elemento que más afecta a la percepción del gusto de una fuente de agua son los tipos de minerales que se disuelven en ella. Probablemente, has leído alguna vez en tu botella de agua el término «partes por millón» (ppm). Esta expresión se refiere a la cantidad de un mineral en particular presente en un volumen dado de agua. En otras palabras, el sabor del agua queda demostrado por la ciencia. 

Para cada individuo el agua, sea cual sea, tendrá un sabor distinto: la biología y la percepción puede variar totalmente. Así, dos personas que beban una agua con exactamente la misma composición mineral y condiciones, pueden percibir dos sabores distintos. 

Sin embargo, nuestras papilas gustativas no detectan fácilmente todos estos minerales; notarán ciertos matices e identificarán sabores generales. Es posible que la persona promedio ni siquiera sea capaz de distinguir la diferencia entre el agua mineral y, por ejemplo, el agua de manantial. Sin embargo, algunos estudios establecieron que hay ciertos minerales que afectan más claramente la percepción del gusto: bicarbonato (HCO₃⁻), sulfato (SO₄²⁻), calcio (Ca²⁺) y magnesio (Mg²⁺). 

 

ph del agua

 

¿A qué sabe Peñaclara?

La composición del agua de Peñaclara está determinada por el terreno de donde se extrae: estratos minerales, margas, areniscas, arcillas y rocas que hacen de filtros naturales. Y, como es propio de las AMN, la composición mineral del agua se mantiene estable a lo largo del tiempo, siendo rica en calcio, magnesio, flúor, bicarbonatos y sulfatos. Cada uno de los minerales aporta unos beneficios claros para la salud, asegurando el bienestar físico y mental de su consumidor. 

A continuación, dejamos un cuadro resumen de la composición mineral de Peñaclara:

  • Calcio (Ca): 148 mg/L
  • Magnesio (Mg): 31,4 mg/L
  • Potasio (K): 1,2 mg/L
  • Sodio (Na): 12,9 mg/L
  • Fluor (F): 0,75 mg/L
  • Sulfatos: 323 mg/L
  • Bicarbonatos: 222 mg/L
  • pH: 7,6 mg/L

 

El sabor y la lengua

Podemos percibir al sabor gracias a las células receptoras del gusto, situadas en las papilas gustativas, que permiten que detectemos cinco cualidades del gusto:

  • Amargo
  • Dulce
  • Agrio
  • Salado
  • Umami

 

Además, a través del gusto, la lengua es capaz de detectar distintos nutrientes clave como el sodio, el azúcar y los aminoácidos. Sin embargo, aunque este músculo sí pueda identificarlos, eso no significa que nosotros seamos plenamente conscientes de ello. 

Cada una de estas cualidades hace que las células receptoras del gusto activen una parte diferente del cerebro. Lo que percibimos en la lengua, lo lee el cerebro. Más concretamente,  estas células están conectadas con la amígdala, el área está involucrada en el procesamiento de las emociones y de la memoria.

Los científicos creen que esta conexión ha ido evolucionando por una necesidad de supervivencia. Sentir ciertos sabores, como el amargo, podría alertarnos frente a una comida en mal estado. Con el agua sucede lo mismo: si el agua no tuviera sabor, no podríamos detectar si está contaminada. 

 

¿Qué indica el sabor del agua?

Dependiendo de la fuente de la que proviene el agua, existen diferentes factores que hacen que su sabor sea único y reconocible. Estos son algunos de los tipos más comunes:

  • El agua del grifo generalmente llega directamente a tu hogar desde una fuente de agua municipal local que a menudo se trata con flúor para proteger el esmalte dental, lo que puede afectar el sabor. El tipo de grifo (como el cobre) y su antigüedad también pueden cambiar el sabor del agua.
  • El agua de pozo proviene de las profundidades del suelo. Por lo general, se filtra, pero la alta concentración de minerales del suelo también puede influir en su sabor.
  • El agua con gas viene en todas las formas y tamaños hoy en día, pero generalmente es solo agua mineral natural que ha sido carbonatada con dióxido de carbono (CO2) agregado. El contenido mineral, junto con la sensación burbujeante de la carbonatación y su alta acidez, influyen en su sabor. 
  • El agua alcalina tiene minerales ionizados naturales que elevan su nivel de pH, haciéndola menos ácida y dándole un sabor más suave. 
  • El agua destilada está hecha del vapor de agua hervida, purificándola de cualquier mineral, químico o bacteria.
  • El agua de manantial proviene de un acuífero de agua dulce natural, a menudo en una región montañosa con una gran cantidad de agua limpia de nieve o lluvia. Los minerales recolectados a medida que el agua fluye por las montañas y por el suelo pueden afectar el sabor.

 

sabor del agua

 

El agua y los alimentos

Todos tenemos capacidades de saborear diferentes. Por ejemplo, en la década del los años 70, la científica Linda Bartoshuk descubrió que un pequeño porcentaje de personas experimentan lo que llamó el «efecto alcachofa». ¿En qué consiste? Beber agua pura después de comer una alcachofa produce un sabor deliciosamente dulce en la boca.

La relación entre el agua y los alimentos es tan compleja y delicada, que los verdaderos profesionales del agua, los auténticos sumilleres, aconsejan un tipo de AMN dependiendo de la confección del menú. Si os interesa este tema, os recomendamos la lectura del artículo «¿El agua tiene sabor?», en el que os explicamos cómo llevar a cabo la degustación del agua, qué tipos de alimentos casan con qué tipo de agua, y qué recipiente es el adecuado para disfrutar al máximo de los sabores.

 

En conclusión, sí, el agua tiene sabor y eso se ve afectado por distintos factores que hemos ido viendo: la biología, el origen de cada agua, su composición mineral, los alimentos que la acompañan, e incluso el recipiente del que se bebe, entre otros. 

Te invitamos a que pruebes nuestra Agua Mineral Natural de origen subterráneo y protegida de toda contaminación. El agua Peñaclara tiene un sabor constante rico en matices y cualidades mineromedicinales que, aparte de satisfacer tus papilas gustativas, cuidará de tu cuerpo. 

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