El esquema del ciclo del agua: Las 5 fases principales

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Cuando hablamos del esquema ciclo del agua, conocido también como ciclo hidrológico, nos referimos al proceso de transformación y circulación del elemento protagonista de nuestro planeta: el agua. A través de un funcionamiento cíclico, el agua sufre transformaciones físicas y atraviesa los tres estados de la materia: líquido, sólido y gaseoso (os recomendamos la lectura de este artículo: Los estados del agua: ¿Cuáles son y cómo ocurren?

Quizás estás aquí para conocer por primera vez el esquema del ciclo del agua, o quizás para refrescar algunos conceptos; sea como sea, te invitamos a seguir leyendo para entender cuáles son los factores responsables del cambio del estado del agua y la importancia de mantener el equilibrio de este ciclo natural.

 

Las 5 fases del ciclo del agua

El esquema del ciclo del agua es un recurso muy visual para entender el funcionamiento de las diferentes etapas que constituyen el ciclo del agua. Este consta, principalmente, de 5 procesos:

 

esquema del ciclo del agua - Peñaclara

 

  • Evaporación

El ciclo comienza con la evaporación del agua, que constituye su paso del estado líquido a gaseoso. El agua líquida que se encuentra en los océanos o en la superficie terrestre se evapora constantemente hacia la atmósfera por acción de la energía solar. A su vez, las plantas contribuyen al proceso de evaporación a través de la transpiración, como también los animales, mediante la sudoración. Ese vapor de agua sube a la atmósfera, y da lugar a la siguiente fase: la condensación.

  • Condensación

Este segundo proceso constituye el estado de agua gaseosa a líquida. En esta fase el vapor de agua que ha subido a la atmósfera se enfría y se concentra en pequeñas partículas que forman nubes. La densidad de las nubes hace que se rompa su estado de equilibrio y que el vapor se transforme en agua líquida. Esta agua es transportada por acción del viento, hasta que se produce el siguiente paso: la precipitación. 

  • Precipitación

Esta fase tiene lugar cuando el agua de la atmósfera vuelve a la superficie terrestre como precipitación en forma de lluvia, nieve o granizo (y los formatos entremedios, como el aguanieve). En zonas de bajas temperaturas, el agua pasa del estado líquido al sólido, y en vez de forma de lluvia, es cuando precipita como nieve, granizo o escarcha. 

  • Infiltración

El agua que vuelve a la superficie terrestre como precipitación se filtra y penetra el suelo. Una parte de esta agua alimenta a los océanos, al suelo y a los seres vivos, y otra se filtrará hasta alcanzar la capa freática del suelo, pasando a formar parte de algún acuífero. Cuando los acuíferos, el agua que existe en las capas freáticas subterráneas, se ven desbordados por el agua que contienen, es cuando se crean manantiales naturales.

  • Escorrentía

Esta última fase tiene lugar cuando se drenan y desplazan en la superficie de la tierra las aguas procedentes de las precipitaciones, pasando a formar parte de ríos, mares, océanos, lagos, etc. Cuando la tierra no puede absorber más agua, esta se moviliza por la superficie hasta la red fluvial. La escorrentía transporta sedimentos y es el principal agente de erosión. A partir de allí, vuelve a comenzar el ciclo completo del agua con la evaporación.

 

Procesos secundarios

Además de las fases principales que vimos anteriormente, existen también procesos secundarios que se ven involucrados en el esquema del ciclo del agua. Algunos de ellos son las siguientes:

  • Circulación subterránea

La circulación subterránea se compone de canales de agua que se encuentran debajo de las rocas y que se producen por la filtración del agua a través de la tierra. Esto es lo que conocemos como un acuífero, o lo que sería equivalente a masas de agua subterránea. A partir de la circulación subterránea, obtenemos el agua potable para beber, realizar actividades domésticas, así como también para la agricultura y el riego. 

  • Fusión

El proceso de fusión es la transformación del agua de estado sólido a estado líquido. Esto sucede a partir del derretimiento de los hielos y glaciares, cuando la temperatura del ambiente sube por encima de los 0 grados centígrados. 

  • Solidificación

La solidificación, al contrario de la fusión, es el pasaje del agua de estado líquido a sólido. Este proceso se da cuando la temperatura es menor a 0 grados centígrados. Se genera en las nubes, dando lugar a la formación de nieve o granizo, y  también en las superficies de lagos y ríos, generando su congelamiento. 

Ahora bien, sabemos que el agua es un recurso imprescindible para nuestra vida y la de todos los seres vivos. Pero, ¿sabemos realmente cuál es la relevancia del ciclo del agua? 

 

Importancia del ciclo del agua

El ciclo del agua es fundamental para el sustento de todos los ecosistemas de la Tierra. Un desquilibrio en el ciclo del agua rompería cualquier otro ciclo en el mundo, tanto natural como humano.

Esto es así porque determina la variación del clima e interfiere en el nivel de los ríos, lagos, mares y océanos. Además, permite al ser humano realizar actividades como la agricultura y la ganadería. No obstante, como ya sabemos, la acción de los humanos provoca cambios climáticos y contaminación en la biosfera, lo que pone en riesgo la distribución del agua. Solo el 3 % del total del agua del mundo es agua dulce, el resto es agua salada que proviene de los océanos y no puede ser consumida por los seres vivos. Por ello, debemos cuidar el agua disponible para no alterar su ciclo y así preservar la vida.

También existen otros factores que pueden afectar el desarrollo del esquema del agua: el calentamiento global, que es el aumento de la temperatura del Planeta; la deforestación, mediante la cual se destruye o agota la superficie forestal para destinarla a otra actividad; la erosión de los suelos; la extracción de agua y la urbanización.

 

esquema del ciclo del agua

 

¿Cómo podemos mantener el equilibrio del ciclo del agua?

Ahora que ya sabes la importancia del ciclo del agua, seguramente te estés preguntando qué podemos hacer nosotros para preservar su equilibrio. Además de no realizar prácticas dañinas como la tala de árboles, existen pequeños actos que podemos realizar desde nuestras casas y que tienen un impacto positivo. La clave es utilizar agua de manera responsable, evitando utilizarla más de la cuenta, principalmente cuando nos cepillamos los dientes, tomamos un baño, limpiamos y lavamos los platos. Para saber más sobre el consumo responsable, te recomendamos leer este artículo sobre la gestión sostenible del agua.

En Peñaclara seguimos el ritmo que marca la naturaleza. El Agua Mineral Natural (AMN) de nuestro manantial fluye a un ritmo naturalmente constante, y ese es el ritmo al que trabajamos nosotros, para hacer un uso responsable y consciente del recurso natural. 

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